Las tres vidas

Un día leí que todos tenemos tres vidas: una secreta, una privada y una pública. Me quedé tan asombrada que llevo desde entonces dándole vueltas y, por ello, quiero compartirlo con tod@s vosotr@s.

Desde mi punto de vista, la vida secreta es aquella que contiene todos nuestros sentimientos y nuestros pensamientos más profundos e íntimos, aquellos que no compartimos con nadie por miedo a lo que puedan pensar o decir. La concibe como la esencia de nuestra vida.

La vida privada, sin embargo es aquella que forman nuestros seres queridos (familias, parejas, amigos…). Todo aquello que nos aporta cariño y amor, y a los que, a veces, dejamos un poco de lado cuando nuestros días se complican.

Y por último se encuentra la vida pública, que, como su nombre indica, es aquella que todo el mundo sabe y conoce (y que, por supuesto, nosotros permitimos que conozcan). Está formada por aquellas personas conocidas o que pasamos casi la mayor parte del tiempo, pero no son de nuestro círculo más familiar. Se podría decir que es la cara que mostramos nosotros al mundo y que hace que los demás nos vean como nosotros queremos que nos vean.

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Ahora que ya os he contado cuáles son las tres vidas y qué significado tienen cada una para mí, os voy a dejar el texto original aquí abajo para que luego tu me cuentes tú opinión.

Todos tenemos tres vidas: una vida pública, una privada y una secreta.

La pública es la que conoce todo el mundo. Nos permite ganarnos la vida. Está formada por nuestro círculo de contactos personales, los compañeros de trabajo, los amigos que simplemente son conocidos, la gente de nuestro sector profesional. Por suerte o desgracia, se trata de gente con la que solemos pasar la mayor parte del tiempo, de manera que demasiadas veces confundimos esta vida pública con nuestra vida real.

Nuestra vida privada nos da, y a veces nos quita, estabilidad. La forman la familia y los amigos más íntimos. Nos prometemos una y otra vez dedicarle el tiempo que decimos que merece, y a veces hasta casi lo conseguimos, aunque sólo a veces. Nos ofrece descanso, ocio, diversión. Y lo más importante: nos llena con amor.

Pero es la vida secreta la que genera nuestra fuerza vital. Ella es la guardiana de nuestro sueños más intrépidos y en ella nacen la pasión y todas las aspiraciones. Aquí se guardan los sueños que ni siquiera nos atrevemos a compartir, por temor a que nos traten de locos. En la vida secreta las personas están solas, o con algunos compañeros ocasionales de viaje, pero de aquí es donde se fragua su verdadero destino. En lo más profundo del corazón nacen y arrancan todos los proyectos que después pasarán a las demás vidas. Nuestra vida secreta es la esencia de nuestro ser.

A veces concibo mi vida secreta como la parte oculta de un iceberg. La pública y la privada son apenas un pedazo visible de algo mucho más grande y fuerte. Precisamente porque mi vida secreta siempre ha sido extraordinaria, su fuerza me ha permitido reequilibrarme cada vez que en la parte visible he recibido un duro golpe. Mi vida secreta, mis objetivos, sueños e ilusiones han ido e irán fraguándose al calor de una irrefenable pasión por compartir los extraordinarios regalos que la vida me ofrece constantemente.

Xesco Espar, Jugar con el Corazón (2010)

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Y tú, ¿cuántas vidas tienes?

Besitos, L.

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